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ENDERROQUEM PRINCELANDIA (DERROTEMOS A PRINCELANDIA)

Xarxa de dones contra Princelandia

Princelandia és una franquícia que compta ja amb uns 25 centres a l’Estat espanyol. Tot i que s’autodefineixen com un SPA d’oci educacional, estem parlant d’uns centres que ofereixen tractaments de bellesa, passes de models, maquillatge i manicura per a xiquetes d’entre 5 i 12 anys, reforçant així els rols de gènere, reproduint els  estereotips sexistes i exaltant els valors del culte al propi cos, la bellesa, la imatge, l’amor romàntic, l’individualisme, i el consum. Per tant, cal cridar ben fort que no estem parlant d’educació, si no d’oci consumista i sexista.

Però què s’amaga darrere de Princelandia?

· És un centre d’oci sexista, consumista i individualista que perpetua el model patriarcal opressor, limitant les capacitats i el desenvolupament de les xiquetes. Es fonamenta en el concepte de bellesa ideal i inassolible i en les maneres de comportar-se que ens venen com a femenines, basades en la submissió als homes, als altres i a l’espai privat sota un model patriarcal que nega la llibertat d’escollir i construir alternatives i maneres de ser dones.

· Promou uns cànons de salut i bellesa estereotipats on estar prima, ser alta i esvelta, jove i sempre arreglada és sinònim de felicitat, fet que porta moltes dones a obsessionar-se pel seu físic sotmetent-se a operacions estètiques, dietes impossibles o fins i tot a caure en la trampa de malalties com l’anorèxia o la bulímia.

· Crea princeses a la cerca del seu príncep blau dins d’un marc on l’única possibilitat passa per l’heterosexualitat; xiquetes i dones que mai arribaran a ser felices ni a sentir-se realitzades per elles mateixa. Aquesta dinàmica alimenta el patriarcat en tant que fomenta relacions de dependència difícils de trencar.

· És violència masclista, entenent que aquesta fa referència també al fet de generar xiquetes en sèrie a les quals se’ls nega la possibilitat de triar com ser, amb qui estar i a què aspirar. Una violència molt perillosa en la mesura que fa assumir a les dones que la submissió, el fet d’haver d’agradar sempre als altres, el patiment que comporta la bellesa estereotipada i sobretot irreal, així com la dependència envers l’home, són fets normals i adequats per a elles.

· Participa i s’emmarca dins del sistema capitalista, del qual el patriarcat és un dels pilars fonamentals. Un sistema capitalista mai atemptarà contra els milions de beneficis que franquícies com Princelandia li aporten en tant que fomenten el consumisme i, per tant, ho potenciarà (els productes cosmètics, la moda, l’alimentació dietètica, els gimnassos, les operacions estètiques, etc.).

Per tot això, cal dir NO a Princelandia i lluitar fins fer-la desaparèixer. Cal doncs construir i desenvolupar entre totes més propostes alternatives d’educació no sexista basades en el joc lliure i que fomenten la creativitat i la imaginació en les xiquetes. Hem d’enfrontar-nos juntes a Princelandia, teixir les nostres pròpies xarxes contra el patriarcat, entre totes, amb les nostres filles, veïnes, mares o companyes.

Amb totes i per totes fins aconseguir un món lliure amb xiquetes lliures.

NI REINES NI PRINCESES

(Xarxa de dones contra https://oiga.me/campaigns/enderroquem-pincelandiaPrincelandia)

ADHEREIX-TE AL MANIFEST!

https://oiga.me/campaigns/enderroquem-pincelandia

nireinesniprinceses@gmail.com

Princelandia es una franquicia que cuenta ya con unos 25 centros en el Estado español. A pesar de que se definen como un SPA de ocio educacional, se trata de unos centros que ofrecen tratamientos de belleza, pases de modelos, maquillaje y manicura para niñas de entre 5 y 12 años, reforzando así los roles de género, reproduciendo los estereotipos sexistas y exaltando los valores del culto al propio cuerpo, la belleza, la imagen, el amor romántico, el individualismo y el consumo. Por tanto, es necesario gritar bien fuerte que no estamos hablando de educación, sino de ocio consumista y sexista.

Es un centro de ocio sexista, consumista e individualista que perpetúa el modelo patriarcal opresor, limitando las capacidades y el desarrollo de las niñas. Se fundamenta en el concepto de belleza ideal e inasumible y en las formas de comportarse que nos venden como femeninas, basadas en la sumisión a los hombres, a los otros y al espacio privado bajo un modelo patriarcal que niega la libertad de escoger y construir alternativas y maneras de ser mujeres.

Promueve unos cánones de salud y belleza estereotipados donde estar delgada, ser alta y esbelta, joven y siempre arreglada es sinónimo de felicidad, hecho que lleva a muchas mujeres a obsesionarse por su físico, sometiéndose a operaciones estéticas, dietas imposibles o incluso a caer en la trampa de enfermedades como la anorexia o la bulimia.

Crea princesas en busca de su príncipe azul dentro de un marco en el que la única posibilidad pasa por la heterosexualidad; niñas y mujeres que nunca llegarán a ser Felices ni a sentirse realizadas por ellas mismas. Esta dinámica alimenta el patriarcado en tanto que fomenta relaciones de dependencia difíciles de romper.

Es violencia machista, entendiendo que ésta hace referencia también al hecho de generar niñas en serie a las que se les niega la posibilidad de escoger cómo ser, con quien estar y a qué aspirar. Una violencia muy peligrosa en la que medida en la que hace asumir a las mujeres que la sumisión, el hecho de deber agradar siempre a los demás, el padecimiento que conlleva la belleza estereotipada y sobre todo irreal, así como la dependencia hacia el hombre, son hechos normales y adecuados para ellas.

Participa y se enmarca dentro del sistema capitalista, del que el patriarcado es uno de los pilares fundamentales. Un sistema capitalista nunca atentará contra los millones de beneficios que franquicias como Princelandia le aportan en tanto que fomenta el consumo y, por ello, lo potenciará (los productos domésticos, la moda, la alimentación dietética, los gimnasios, las operaciones estéticas, etc.).

Por todo eso, es necesario decir NO a Princelandia y luchar hasta hacerla desaparecer. Debemos, en consecuencia, construir y desarrollar entre todas más propuestas alternativas de educación no sexistas basadas en el juego libre y que fomenten la creatividad y la imaginación en las niñas. Hemos de enfrentarnos juntas a Princelandia, tejer nuestras propias redes contra el patriarcado, entre todas, con nuestras hijas, vecinas, madres o compañeras.

Con todas y para todas hasta conseguir un mundo libre con niñas libres.

NI REINAS NI PRINCESAS

(Red de mujeres contra Princelandia)

¡ADHIÉRETE AL MANIFIESTO! Firma aquí

nireinesniprinceses@gmail.com

Ni Reines Ni Princeses

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Nace Boicotea Princelandia, un blog que invita a la acción feminista común

El blog Boicotea Princelandia (boicoteaprincelandia.wordpress.com) ve la luz con la firme aspiración de estimular la acción directa contra la famosa franquicia en nombre del feminismo y en defensa del derecho a ser iguales, libres y felices de todas las niñas y mujeres. Guiado por esta ambición, el proyecto pretende vincular las experiencias, escraches y protestas de distintos grupos feministas estatales con el fin de tejer una red de visibilización y solidaridad, así como de presión y boicot a la citada franquicia.

Os invitamos a participar de este proyecto común. Esperamos recibir vuestros textos, fotos, vídeos, performances, etc. en los que mostréis vuestro rechazo a Princelandia en boicoteaprincelandia@gmail.com.

La revolución será feminista o no será.

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ACCIONES CONTRA PRINCELANDIA

Acción de denuncia en Princelandia, un “spa para niñas” en Sevilla, 5 de marzo de 2013.

“El próximo viernes 8 de Marzo celebraremos el día internacional de las mujeres, fecha señalada para el movimiento feminista y que nos recuerda que aún queda mucho por hacer. Porque han sido importantes los pasos dados en la consecución de la igualdad entre mujeres y hombres, pero no suficientes, nos concentramos hoy aquí. Princelandia, que se presenta como un “spa educacional infantil”, es una franquicia que enseña a las niñas a maquillarse, arreglarse el pelo, pintarse las uñas, vestirse “de forma adecuada” o desfilar en una pasarela de moda, entre otros “importantes valores educativos”. No es más que otro ejemplo de la situación de discriminación que viven las mujeres, educadas y socializadas desde que nacen para permanecer calladas, guapas y al servicio del status quo.

Nos hemos cansado de este status quo. Estamos hartas y hartos de que a las niñas y a las mujeres se nos exija constantemente la elegancia, la dulzura, la suavidad, el rosa, el silencio; hartas y hartos de que la máxima aspiración reservada socialmente para niñas de 4, 5, 6 y 7 años como las que vienen a Princelandia, sea ser princesas y estar a la espera de un príncipe azul que venga a rescatarlas, sin tomar nunca un papel activo en el cuento; hartos y hartas de que las niñas y las mujeres sean tratadas como meros objetos sexuales. No queremos más princesas, queremos niñas que en el futuro sean mujeres independientes, resolutivas, comprometidas políticamente, seguras de sí mismas. No queremos más anorexia ni más bulimia, más inseguridad ni más pasividad, más publicidad sexista ni más violencia machista.

Porque el único fin en la vida de una mujer no es encontrar su “media naranja” y casarse para ser protegida por el “príncipe azul”, del que deben ser humildes servidoras. Las mujeres han de poder elegir la forma de ser, estar y experimentar el mundo. Princelandia, que reproduce los roles machistas y perpetúa la desigualdad sexual entre hombres y mujeres, envía a las niñas un mensaje que les da valor como personas exclusivamente por su apariencia física. No es posible una sociedad en igualdad si se educa en la desigualdad.”

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Ideario

Princelandia, franquicia que se arroba el dudoso mérito de ser el primer “spa educacional infantil” europeo, no es sino una factoría de futuras reinas en serie que en su aspiración por ensamblar capitalismo y patriarcado traviste con tules y purpurinas la dictadura del agrado. Sus “importantes valores educativos” sexuados en femenino gravitan en torno al ideal del deseo heteronormativo y el proselitismo del culto a un cuerpo femenino diseñado por el patronaje patriarcal de la eterna insatisfacción. Así, las niñas, además de ser adoctrinadas en el embellecimiento artificial de rostro, cabello y figura (maquillaje, peluquería, manicura, vestuario) acaban por normalizar el sometimiento de la imagen de las mujeres al juicio público en esa suerte de perfomance simbólica que representan los desfiles de moda. Nuestro deber como jóvenes feministas es denunciar la indefensión de estas menores ante la potente mercadotecnia neomachista que limita el desarrollo de su capacidad crítica y gobierna sus sueños y deseos, predestinándolas a la infelicidad de una búsqueda constante de la perfección en sus cuerpos y sus relaciones. Porque los mandatos de género no fueron casuales, no son inocentes y nunca serán inocuos. Desde Boicotea Princelandia gritamos al sistema porque estamos hartxs de princesas. Queremos educar niñas que crezcan como mujeres independientes, resolutivas, políticamente comprometidas y militantes por la igualdad; mujeres con autoestimas blindadas frente al bombardeo de la propaganda de género, inmunes a la reiterada promoción de trastornos alimentarios desde los medios de comunicación; actrices y protagonistas de su propia vida, libre de cualquier injerencia ajena a sus deseos y por supuesto desierta de toda suerte de violencias; mujeres que adopten un rol activo en sus relaciones, capaces de abstraerse de la humilde servidumbre al deseo ajeno, y que no tengan miedo a poner en valor su sexualidad, propia y/o compartida; mujeres, en definitiva, que se disfruten y respeten, que se subleven ante los disfraces subalternos de la feminidad tradicional con los que el patriarcado se empeña en disimular nuestras personalidades y cuerpos combativos. Sin embargo, estos deseos pasan necesariamente por una revolución social y cultural en la que mujeres y hombres aprendamos a detectar y detestar los distintos roles de género que nos confinan a la insatisfacción eterna, jerarquizando nuestras relaciones y pervirtiendo nuestras prioridades. La educación de la infancia como responsabilidad ineludiblemente colectiva nos exige a jóvenes y adultxs una sensibilidad especial con respecto a las distintas categorías que atraviesan nuestra existencia: género, clase, raza, sexualidad o cualquiera de tantas etiquetas deben permear los discursos educativos, intentado estallar esa especie de burbuja con la que el capital parece aislarnos de las realidades y los lazos solidarios desde bien pequeñxs. Y es que, aunque pueda parecer una obviedad, no es posible una sociedad en igualdad si se educa en la desigualdad. Es por esto que llamamos abiertamente al boicot de Princelandia, que no es más que un nuevo ejemplo de las discriminaciones –con cualquiera de sus apellidos- a las que continúan sometidas las mujeres, educadas al servicio del status quo y socializadas en la sumisión al agrado y la belleza. Princelandia, que reivindica constantemente el “derecho de las niñas a soñar”, ejerce como escuela de la esclavitud femenina del siglo XXI normalizando los
parámetros heterocapitalistas de belleza y cuidados legitimados bajo la máxima del amor romántico. Efectivamente, esta franquicia facilita a las niñas un escenario de cuento irreal y perverso, adormeciendo su libertad y creatividad e induciéndolas a un sueño desesperado por un príncipe azul que finalmente completará sus temerosas y atractivas feminidades y por el cual sacrificarán su felicidad en nombre del amor verdadero. Así, Princelandia, con la reproducción de los roles machistas y la perpetuación de las desigualdades de género, inocula en las niñas el peligroso mensaje de que su valor social y personal viene tasado por su apariencia, y en última instancia mediado por un varón; esta estrategia de hipersexualización de las menores acaba por cosificarlas en los escenarios públicos y privados orquestados por la alianza entre capitalismo y patriarcado, reduciéndolas a dulces y atractivas muñequitas articuladas que asimilan la utilización de sus curvas como único mecanismo de control y poder sobre los hombres y el sistema. Que estas palabras no sean sino el principio de una acción colectiva para tramar la muerte del patriarcado. Que esta declaración de intenciones trascienda el papel para incomodar a Princelandia y sus defensorxs por todo el estado español. Y que juntxs defendamos los feminismos como únicos caminos a transitar para que las mujeres podamos elegir nuestra forma de ser, estar y experimentar (en) el mundo.

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Princelandia… ¿un país para soñar? – Artículo de “El diagonal

El pasado 14 de febrero el colectivo feminista “A Clau Roya” de Zaragoza criticaba en el centro comercial Puerto Venecia la existencia de una actividad lucrativa dirigida a que las niñas se sientan princesas por un día. Aprovechando la cercanía del 8 de Marzo la Asamblea feminista universitaria de Sevilla realizaba una acción parecida en una tienda de la zona de Nervión de la capital andaluza. Ambas acciones han ido dirigidas a denunciar el modelo educativo basado en valores machistas y clasistas que se lleva a cabo en las instalaciones de Princelandia un “spa educacional infantil”.

Princelandia es una marca registrada perteneciente al Grupo Empresarial Diveralia Spa S. L. cuya sede se encuentra en el polígono industrial P.I.S.A. en Mairena del Aljarafe (Sevilla). Se trata de una serie de franquicias cuya oferta va dirigida al público infantil femenino presentándose como un espacio de ocio y belleza para niñas  de entre 4 y 12 años. Su central se compone de un equipo humano de unas 20 personas de distintas áreas para apoyar de manera continuada la expansión de la franquicia. El primer centro Princelandia se abrió hace algo más de un año en la localidad sevillana de Gines, contando en la actualidad con 24 centros en todo el territorio del estado en ciudades como Sevilla, Cádiz, Zaragoza, Madrid, Málaga o Valencia. Desde la sede afirman que terminarán el año con al menos 48 de estos centros, comenzando también con la expansión internacional a otros países de Latinoamérica, Asia o Europa. Durante este tiempo, según su propia página web, la iniciativa ha recibido diferentes premios en reconocimiento a su labor empresarial por parte tanto de instituciones públicas como de entidades privadas. Entre ellas destaca el galardón a Princelandia “como concepto nacional más novedoso” por parte  de la Xunta de Galicia a principios de marzo o la declaración como segunda mejor franquicia del mundo en Florencia por parte del portal internacional de franquicias BetheBoss.

Un “spa educacional infantil”

Según su fundador, Miguel Ángel Parra, Princelandia ha venido a cubrir un nicho de mercado completamente desierto. Los centros se presentan como un “spa educacional infantil” dirigido a que las niñas se sientan princesas por un día, ofreciendo servicios como manicura, maquillaje, “desfile pasarela top model”, masajes o peinados así como talleres de protocolo, baile, repostería o creación literaria. Princelandia dice transmitir un modelo educacional destinado a las más pequeñas relacionado con la salud, el bienestar y el cuidado personal, tratando que se sientan femeninas y en un mundo mágico de color de rosa. Según la página web de la empresa el centro ofrece una alternativa al ocio de las menores sacándolas del mundo de videojuegos y tecnologías. Sin embargo, en estos espacios “se segrega por sexo a temprana edad” y en la celebración de cumpleaños, “las niñas ven dificultad para invitar a otros niños”, nos cuenta Lina Gálvez, feminista y Catedrática de Historia e Instituciones Económicas de la UPO

El discurso de sus promotores se basa en el fomento de la iniciativa empresarial para salir de la crisis económica, premiando la innovación, el diseño y la aplicación de las nuevas tecnologías. Según la publicidad de la empresa todos sus centros cuentan con personas educadoras que se encargan de que sus actividades vayan encaminadas a hacer “pasar un momento divertido mientras a la vez se inculca una imagen positiva del bienestar y del cuidado personal”

Respuestas feministas

El modelo educativo que se ofrece a las niñas ha sido recientemente denunciado por parte de dos colectivos feministas. Con motivo del día de San Valentín, el 14 de Febrero, el colectivo feminista “A Clau Roya” de Zaragoza expresó frente a una de las sucursales de la empresa su desagrado a seguir transmitiendo “la idea de que la mujer es propiedad de los príncipes y de que es un objeto sin ideas ni pensamientos, que es reducida a su cuerpo y a los ideales de belleza, cuyo único fin en la vida es encontrar su media naranja”. Enfatizan cómo Princelandia viene a perpetuar la idea del amor romántico y la división genérica en el trabajo.

Gálvez Muñoz argumenta para DIAGONAL que “los valores educacionales que se transmiten en esos lugares son tremendamente esteriotipados, coincidentes con los estereotipos patriarcales”. Según la asamblea Feminista Universitaria, responsable de la acción de denuncia en Sevilla días previos a la celebración del 8 de marzo, esta iniciativa “reproduce los roles machistas y perpetúa la desigualdad sexual entre hombres y mujeres, envía a las niñas un mensaje que les da valor como personas exclusivamente por su apariencia física”.  Las responsables del acto defienden la necesidad de denunciar este tipo de centros para no seguir educando a las menores desde la desigualdad de los géneros.

La historiadora feminista defiende que “llevamos muchos años luchando para que no haya educación segregada”, la educación de las mujeres ha permitido tener más oportunidades laborales y un cambio en las preferencias, pero los pocos avances en “corresponsabilidad de los hombres sumado a los retrocesos en servicios sociales y los recortes del gasto social, aseguran que el trabajo doméstico y de cuidados seguirá recayendo en las mujeres de manera prioritaria, y encima tenemos que hacerlo estando estupendas de cuerpo”.

Princelandia aunque se presenta como una alternativa no parece ser más que un negocio que inculca a las niñas valores de desigualdad entre los géneros incluidos también valores de clase al sentar a las niñas frente a otras personas adultas que le sirven para que se sienta una princesa.  Como argumenta Gálvez “no hay muchas alternativas de diversión no sexista para los niños y niñas, desde la sociedad civil tenemos que exigir a los poderes públicos que tengan en cuenta la co-educación en las aulas pero también en el ocio infantil”.

La reciente aparición de espacios de ocio como Princelandia, así como su rápida expansión, guarda relación directa con los criterios mercantiles y patriarcales en los que se asienta el sistema económico capitalista. Ya no es suficiente con convertir a las mujeres adultas en objetos intercambiables, ahora también es necesario erotizar el cuerpo de las niñas. Si bien este tipo de centros e iniciativas son aún una novedad en el Estado español, no es así en otros países como Estados Unidos, donde los concursos de belleza infantiles son ya habituales. La lógica economicista nos indica que tales propuestas irán, no en disminución, sino en aumento.

Artículo original: Vídeo: Acción de denuncia en Princelandia, un “spa para niñas”